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Rebelión en la granja

Un día, los animales de la Granja Manor, liderados por un par de cerdos, deciden encausar una rebelión contra el dueño de la granja. Están cansados de los abusos de los seres humanos y deciden pasar a gobernarse autónomamente tras la victoria. Es decir, un gobierno de los animales para los animales.

Napoleón, el cerdo líder, proclama una serie de ideales para que el resto de integrantes de la granja los cumpla sí o sí. Tales preceptos forman parte de una ideología —llamada Animalismo— que ningún animal puede traicionar. Sin embargo, conforme avanza la novela, el cerdo Napoleón modifica constantemente dicho catálogo, de acuerdo a sus caprichos. Lo hace aprovechando su posición de líder y la ignorancia y debilidad de sus gobernados.

El autor de esta novela es George Orwell, seudónimo de Eric Arthur Blair. Nació en la India, en 1903, cuando ese territorio era parte del Imperio Británico. El contacto con la realidad de su tierra natal, como la explotación de los colonizados, invitó a Orwell a decantarse por el socialismo. La promesa de un futuro mejor, aparentemente más igualitario y más justo, lo convenció por completo.

En Londres, siguió estudios de literatura. Con ello podía plasmar, a través de novelas y ensayos, sus ideas políticas. Prueba de ello es la redacción de Animal Farm, novela conocida en español como Rebelión en la granja. Sin embargo, Orwell es más popular por 1984 y el significado que ha adquirido esa novela en nuestros días.

Sin embargo, el autor de Rebelión en la granja fue uno de los primeros intelectuales en desilusionarse del proyecto comunista de la Unión Soviética. Entendió las contradicciones que tenía respecto de los ideales que motivaron su origen y cómo se desarrolló finalmente. Vio claramente que el nacimiento de la burocracia soviética implicaba que la misma se impusiera sobre el pueblo, creando una sociedad con estamentos diferenciados. La ilusión de un mundo igualitario le muestra sus falencias.

Entonces, George Orwell escribió una novela que sea alegoría de la Revolución Rusa. Estamos ante un conjunto de metáforas, orientadas, que actúan entre ellas a fin de transmitir un significado. Todos los animales y seres humanos presentes simbolizan algún sector social o personajes de la Rusia (e Unión Soviética) de aquellos años. Hay personajes que evocan a Stalin, Trotsky, Winston Churchill, la nobleza rusa, el pueblo ruso e incluso al mismísimo Adolfo Hitler.

En Rebelión en la granja se pone de manifiesto una cuestión importante de la literatura: contar una mentira que encierre una verdad. La mentira, es decir la ficción, es la Granja Manor y sus animales, que originan una rebelión. La verdad es la representación literaria de la Unión Soviética y sus posteriores falencias.

Entonces, más allá de una aparente fábula para niños, tenemos una expresión literaria que llama poderosamente la atención del público. Su lectura nos involucra. Nos advierte de los peligros de las utopías igualitarias, como también de los autoritarismos y totalitarismos. Grandes y chicos, por igual, aprenderán mucho de Rebelión en la granja. George Orwell dejó una advertencia para la humanidad que no debemos ignorar. Lamentablemente, cada cierto tiempo, en diferentes partes del mundo, la advertencia cae en el olvido; o lo que es peor, nadie la escucha.

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