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Decamerón

La peste negra hace estragos en Italia. Un grupo de jóvenes florentinos decide abandonar la ciudad para refugiarse en una villa campestre. A manera de divertimento, deciden pasar el tiempo entre juegos, canciones y, especialmente, narraciones. Durante diez días, los tres hombres y las siete señoritas asumen, uno por día, el papel del rey o reina de la jornada. Entonces, el monarca, a manera de mandato, elige un tema sobre el cual debe versar el relato de cada participante y también el suyo.

El significado del título, Decamerón, está dado por dos términos griegos que, fusionados, dan como resultado la expresión “diez días”. Esta colección de relatos contiene cien cuentos. El autor decidió que fuera así ya que en el mundo medieval el número cien representaba la perfección.

Giovanni Boccaccio, fue un escritor florentino de la Edad Media. Su trabajo más importante, Decamerón, lo escribió en toscano medieval, lengua que sirvió como la base para el italiano moderno. Aparte de esto, entre la producción literaria de Boccaccio también figuran textos escritos en latín, característica que comparte con Dante Alighieri y Francesco Petrarca. Aparte de escribir en prosa, también escribió en verso. Hay otro rasgo importante en la semblanza biográfica de Boccaccio. Él fue el primero en realizar una interpretación adecuada de la Divina Comedia. Así, dio a conocer al mundo lo que Dante había escrito en una poesía difícil de entender. Un detalle adicional es que Boccaccio fue quien añadió el adjetivo de «divina».

Existe cierto un hálito de erotismo que rodea al Decamerón. Se piensa que es una obra literaria en el que la sexualidad aparece graficada abiertamente y con escasos prejuicios. Por ese mismo motivo, la juventud lectora concupiscente busca mucho esta colección de relatos, aunque en menor medida que la literatura del Marqués de Sade. Es verdad, el Decamerón presenta muchas historias con matices eróticos. Atención: he dicho muchas, pero no que todas sean así.

Hay otras historias que dotan a esta colección de cuentos de un valor único y nos permite disfrutar de otro tipo de narraciones interesantes. Tenemos historias de astucia y bribonería, como también de vicios, amores de final triste, amores de final feliz, ejemplos del poder de la voluntad humana. También hay historias de mujeres que usan trucos dirigidos hacia los hombres y, aunque el lector no lo crea, ejemplos de virtud.

En el Decamerón aparecen los cambios que marcarían el fin de la Edad Media. Ya no se concentra la atención en Dios sino en el ser humano, es el paso del teocentrismo al antropocentrismo. También es una exaltación del ser humano, con sus defectos y virtudes, aciertos y desaciertos, triunfos y fracasos. Es la renuncia a la mentalidad caballeresca, en la que importa tener innumerables virtudes y un comportamiento cuasi perfecto, siempre bajo la atenta mirada clerical.

En medio de un contexto tan terrible, como la peste negra, buscar la diversión y el deleite, mostrar la alegría de vivir, son cuestiones vitales. Lo que ese grupo de jóvenes está buscando es experimentar el carpe diem (“disfruta el día”) porque memento mori (“recuerda que vas a morir”). La vida era corta en la Edad Media y este problema se acentúa más con la presencia de la peste negra. El Decamerón nos da una lección importante e interesante. En los momentos difíciles, la literatura nos permite encontrar la alegría y el placer, refugios adecuados contra las adversidades.

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